Espacio para la reflexión sobre los aspectos que me llaman la atención y para mis escritos. Gracias por entrar, libre de abandonar.

Único, y familia

Nuestra sociedad está planificada para la vida familiar. En esta frase, aparentemente inofensiva y casi tópica, he de matizar dos aspectos que me parecen cruciales. En primer lugar he de admitir que yo mismo tengo la tendencia de generalizar, para comunicarnos es necesario e imprescindible, y hablar de ‘la sociedad’ como si tuviera vida propia o fuera el sumatorio de todas nuestras vidas discretas. La sociedad es un término inestable y débil como una fina nube de humo, fácil de mentar pero imposible de definir. También aclarar, aunque mis lectores más detallistas ya se habrán percatado, que hablo de la planificación de la sociedad como si otro ente superior a esta controlara todo lo relativo a sus movimientos a lo largo de la historia. La sociedad ha heredado y disimulado el control que la religión ha ejercido sobre ella, los valores de los que moldeaban a la masa han sido transmitidos de tal manera que hoy en día nos cuesta diferenciarlos de nuestras producciones propias, personales. Reconocer esa meta-sociedad, intrínseca en nuestros prejuicios, nos da las claves de lo irracional de muchos pensamientos tan automáticos como extender los brazos hacia delante tras un tropezón.

La resaca de la reunión de las familias católicas en Valenci
a me dura hasta ahora. Sin duda aquello parecía algo tan anacrónico, tan retrógrado, que picaba mi curiosidad. Muchos de los allí presentes creían que el final de la familia estaba muy cerca porque el actual y democráticamente electo gobierno había dado la posibilidad a parejas del mismo sexo de regularizar su situación, mostrándose a la vez reticentes ante la otorgada capacidad para adoptar niños. Claro, esas familias no estaban invitadas al evento. Para ser una familia “como Dios manda”, has de estar casado por la Iglesia católica, apostólica y romana, y tener varios retoños frutos del amor verdadero que sólo un hombre puede sentir hacia sólo una mujer y viceversa; bueno, y hacia Dios. Y, es más, argumentan que tener hijos es un símbolo de generosidad, de querer compartir su vida y que por eso es el ejemplo de familia a seguir. Yo digo que no, que realmente todos los que tienen hijos son unos egoístas porque en lo que piensan es en que alguien tendrá que mantenerles cuando se jubilen, una generación para que su vejez sea más próspera. Entonces, cuantos más hijos mejor. ¿Acaso alguno de esos dos argumentos justifica la intransigencia con respecto a otras elecciones, todas respetables? NO.
Por lo tanto, ninguno de nuestros discursos es válido.

Tenemos dos opciones con respecto al término fa
milia: regalarles a los de Valencia la palabra y que la disfruten y exploten, como hicimos con la palabra ‘dios’; o podemos redefinirla, actualizarla y entrar en un conflicto permanente. Yo prefiero la segunda, es la sal de la vida. Así podremos llegar al feliz día en que el término familia tenga otro sentido tan diferente que ahora nos parezca que carecería de todo sentido: llegará el día de la familia de una única persona; vivir solo, pero, sólo con tu familia, o solo,… sólo. ¡Ah!, y seré feliz.


Creo definitivamente en la soledad buscada. Esa soledad es un privilegio en el que sólo tú has tenido que ver y con el que, por lo tanto, no le has de rendir cuentas a nadie. Cierto que si la soledad no es elegida es una maldición, un sentimiento de incomprensión y angustia permanente; eso es otra cosa. Pero siempre que sea con lo que te sientes cómodo, adelante. Todavía hoy en día, las personas que viven solas por elección propia arrastran comentarios y sospechas de los que les rodean, no son capaces de entender que la soledad no sea el resultado de un infructuoso intento de la vida en pareja o en familia. Diré más, aún en la vida en pareja o en familia, entiendo la necesidad de soledad o la búsqueda de esa sensación tan rica en matices. Son momentos de apacible seguridad en la inseguridad, es la lucha de lo que sientes contra lo que crees que debes sentir, o te han querido hacer sentir, y, si disfrutas de eso, finalmente consigues reventar un globo con sentimientos conglomerados y ordenarte un poco la cabeza.

Romper con los tópicos, no tropezar con las piedras que otros nos colocan. Pese a que la v
ida esté preparada para las parejas y familias (incluso la declaración de la renta sale más barata) tomemos nuestras propias elecciones. No es autocompasión, no es autosuficiencia, es una elección hacia la felicidad.


En cierto modo, elijo soledad. Siempre he dormido poco y las noches me gustan. Quizás he aprovechado y he conseguido hacer del defecto virtud, pero es el momento del día preferido, no se si por necesidad o por elección propia; seguro que por las dos cosas. A las noches, frente a la calle, te sientes solo pese a tener gente en la habitación de al lado; y me gusta. Muchos escritores pedantes hablan del acto de escribir, ese ceremonioso momento
que preparan en soledad, son los que disfrutan releyéndose una y otra vez. Panflinas, no quiero caer en eso.
Por otra parte, nunca veréis a que hora termino los artículos en mi página web. Me avergüenzo.


4 comentarios:

La ratona dijo...

Estoy de acuerdo contigo en todo. No se puede imponer un modelo de familia, la familia son aquellas personas que constituyen tu hogar, sean quienes sean y nadie puede decirte que lo tuyo no es una familia.
Yo vivo sola, no sé si algún día tendré una familia al uso o no, y me da igual, yo sólo quiero ser feliz y nadie va a decirme cómo debo serlo. En este periodo de soledad estoy descubriendo cosas, conociéndome a fondo y me gusta, me gusto, con o sin pareja, singular o plural, con familia "legal" o no.
Qué sabrá el Papa de matrimonios...

etox dijo...

Empiezas hablando de la familia y acabas con la soledad. Curioso desvío, aunque apuesto a que estaba totalmente planificado...

El tema de la familia creo que no merece más explicación. Es facilísimo de entender que el significado de los conceptos evoluciona con el tiempo, y quien no lo vea tiene un problema (véase los de Valencia y el Papa).

Sobre lo último, yo respeto que te guste tanto la soledad buscada. Me parece que es una suerte tremenda, puesto que no dependes de nadie para conseguirla. A mí me gusta mucho a ratos, pero necesito las dos cosas para ser feliz.

Iris dijo...

Ay piru que se te van los solos, solos en exceso de acento...

Piru dijo...

Sólo se se me escapó un solo acentuado. Sólo escribo solo y eso tiene sus consecuencias.