Pasando ( de ) la tarde
Ayer, una tarde espléndida, tanto dos amigos como yo decidimos ir a demostrar que ‘los deportes para los deportistas’. Es una máxima que no dudo en cumplir siempre que puedo, pero ayer tomé la iniciativa y nos plantamos en el frontón del seminario a las cinco de la tarde bajo un sol que bien merecía ser honrado con unas olivitas y sus correspondientes cervezas en una terraza en vez de aquel bochornoso espectáculo que a priori intentamos vender como un interesante partido de frontenis.
Mis marcas personales serían fácilmente superadas por un mono epiléptico con una raqueta en cada mano: tres puntos de infinitos intentos y dos pelotas encajadas. Como supondréis, en vez de admitir mi patosidad ante el frontis salí al paso muy engorrosamente criticando con ferocidad al diseñador del frontón y al maldito ingeniero o arquitecto que decidió poner tantos obstáculos a las pelotas que se supone tendrían que volver a caer cumpliendo el principio de la física de que todo lo que sube ha de bajar.
Así no se puede. Mientras desarrollábamos nuestra actividad socio-cultural ( denominarla deportiva sería un halago no merecido ) unos jovenzuelos tomaban diferentes tipos de sustancias en el jardín de al lado, llamémosles X puesto que para mi ingenua mente son una incógnita. Cuando mis fallos bajo la chapa empezaban a convertirse monótonamente repetitivos, de repente, empezó la acción.
Los chavales empezaron a mover la cabeza hacia todas las direcciones. Algo intuían, el león andaba cerca. Crecía la tensión. El silenció se apoderó de la escena. Todos se movían, no dejaban la mirada fija. En un segundo, el primero se dejó llevar por la presión y saltó del muro escapando. Acto seguido el siguiente. Los cuatro restantes estaba paralizados ante la incertidumbre. Finalmente salieron corriendo por la puerta todos a una. Habían visto dos hombres de paisano que iban hacia ellos.
Pero cuando ya se veían libres, en la puerta, los detuvieron. Todo había sido una sucia emboscada, los hombres de rojo empezaron a cachearles con la rutinaria esperanza de encontrar drogas en los huecos de sus pantalones. Nada de drogas, seguramente lo que conocemos como X ya estaba disuelto por su torrente sanguíneo. ¡Pero uno llevaba un arma de fuego !
Toda la emoción abandonó nuestro sudoroso cuerpo cuando el ertziana empezó a disparar al suelo las ridículas bolitas amarillas cargadas en la pistola. Todo el ir y venir, las carreras, nuestra esperanza de que íbamos a presenciar algo interesante, algún detenido o unas tortas quizás, todo, se fue por el desagüe. Al final acabó en un mamoneo y con un consejo paternal del defensor de la ley establecida al portador del juguete de pichiglás made in china.
Tanta acción, y mi segunda pelota encajada, hizo que abandonásemos el juego para tomar un refrigerio para nuestras sedientas gargantas. Hicimos un pacto de hombres con las miradas, sólo necesitábamos pestañear para confirmar que el sentimiento de lealtad y honor era recíproco, decidimos que nuestra patética actuación emulando a deportistas no saldría a la luz. Espero que mis compañeros sepan perdonar esta violación del contrato visual, desde esta nueva perspectiva los hechos adquieren un ángulo de vista más cercano a la comedia que al trascendentalismo y al drama con el que sentimos aquellos momentos.
Dirigiéndonos hacia el punto de avituallamiento todavía nos aguardaba otra sorprendente escena a la vuelta de la esquina con menos acción que la anterior pero embriagada de ingenio humano.
Al pasar por delante de unas instalaciones deportivas públicas unidas al patio de un colegio, observamos cómo un homo sapiens, que todavía no había alcanzado el desarrollo intelectual requerido para ser considerado ‘un hombre decente de Dios’, intentaba saltar una valla. El hecho de saltar una verja, en sí, no englobará demasiados impedimentos para la mayoría de vosotros. Me he de excluir involuntariamente del grupo pues soy completamente incapaz de realizar dicha acción sin ocasionarme algún daño físico o destrozarme el atuendo. Nunca he sido capaz de enfrentarme a las barreras físicas, al contrario que a las intelectuales.
Volvamos con nuestro amigo, delante del obstáculo, sin saber qué hacer. Supusimos y todavía supongo que su parálisis temporal inducida por la reflexión era debida a que no sabía qué hacer con la bicicleta que portaba. Tras unos dubitativos segundos nuestro pensador se volvió ejecutor y lanzó su bicicleta por encima de la cerca para luego así pasar él y recogerla. Increíble pero cierto. La perplejidad mutó en ira cuando percibí que la bicicleta era pública, no era suya sino nuestra, adquirida tras tramitar un préstamo con el servicio público de bicicletas que oferta el ayuntamiento y que debía ser devuelta el mismo día que había sido prestada.
Pero no acababa ahí la cosa, a la vez que recibes la bicicleta recoges también una cadena candada y su correspondiente llave para poder aparcarla con seguridad donde quieras. El sujeto tenía la posibilidad de candarla y la obligación moral o de conducta cívica de guardarla y cuidarla para que el siguiente usuario pueda sentirse tan complacido como seguramente se sintió el al recibirla. Nada más lejos.
Lo cierto es que una sensación primaria e incontrolable de asco y repugnancia invade mi mente cuando pienso que hemos de con-vivir con esta chusmilla social, esta gentuza. Da pavor ofertar servicios públicos, les ofreces algo gratis y te lo devuelven en números rojos, teniendo que ser arreglado. Les das la mano, y... ¡te la cortan!. Tras un mes del servicio de préstamo de bicicletas operativo casi la mitad de los vehículos están fuera de servicio por el mal uso que le dan los usuarios.
Pero no nos tiremos de los pelos y vayamos a acabar con los servicios. No pueden pagar justos por pecadores; del mismo modo que los pecadores no pueden quedar impunes.
Fue una tarde triste por lo acontecido y sobre todo por el final ya que la cocacola que me tomé para saciarme era light. Qué pena penita pena.

2 comentarios:
Miedo me da hacer el camino de Santiago contigo. Tendremos que empezarlo a unos 800 metros de la catedral y parando en todos los bares :-P
camino de santiago? piru? creencias religiosas? lo de bares si cuadra xDDDDDDDDDDDDd
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